Y así, las lucen empezaron a parpadear. Había verdes, rojas, naranjas, incluso violetas y todas se apagaban y encendían a la vez. Intermitentes, sobre el árbol, al mismo ritmo unísono. Las calles, nevadas, tambie´n tenían luces. En los jardines, relucientes adornos decoraban las entradas. Flores en primavera, hojas secas en otoño, césped en verano y luces, en inverno. El jardín de los McYet siempre era el mejor. La señora McYet lo llenaba de elfos, trineos y renos. Además, en el tejado, cada año, había un nuevo y enorme Santa Claus. Las navidades llegaron a Manhattan antes de lo previsto. Al terminar el reciento Halloween, justo al amanecer siguiente pude ver como las luces del comerciante lights-Flyer viajaban des de Carolina del Norte hasta Nueva York. Mike vio el pasacalle de camiones del color del cielo pasar por Central Park y ambos pensamos lo mismo, y es que la Navidad aquel año, sería diferente.

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